Una noche en el plantón de la CNTE
Raúl Pérez Ríos
Son las diez de la noche. Llueve como todos los días. Cae una llovizna ligera pero constante.
Salgo de la estación del metro Zócalo rumbo a la carpa de los Presos políticos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
En la carpa se ven las mantas y los carteles con los rostros de los profesores Lauro Atilano Grijalva Villalobos, así como de Mario Olivera Osorio, además de los luchadores sociales Leonel Manzano Sosa, Sara Altamirano Villalobos y Damián Gallardo Martínez.
Todos ellos se encuentran en los penales de máxima seguridad del país, acusados de delitos que no cometieron.
El suelo de la plancha del Zócalo capitalino donde esta la carpa esta mojado. A lado de ella hay muchas carpas más que resguardan a los maestros de la CNTE que ya llevan varios días en la ciudad y que provienen la mayoría de ellos del estado de Oaxaca.
Se oyen las risas, las conversaciones de los profesores que día con día han estado realizando manifestaciones en contra de la recién aprobada Reforma Educativa y sus leyes secundarias.
El Palacio Nacional esta a un costado del plantón, al igual que los edificios del Gobierno del Distrito Federal, así como la Catedral Metropolitana.
El ruido más constante es el de las gotas de la lluvia chocando contra los techos de las carpas.
En una mesa al interior de la carpa hay galletas y en el suelo unos garrafones de agua. También hay cereal, pan, café, aceite, frijoles y demás víveres que la gente solidaria le ha traído a los maestros para que puedan continuar con su lucha, a pesar de que el gobierno ha decidido retenerles sus salarios, con el fin de que regresen a sus lugares de origen.
A lo lejos se escucha un grito que dice "Viva México", el cual es secundado por otro que dice "Viva". Sin duda, después de varios días, e incluso semanas, los maestros todavía tienen ánimos de lucha, a pesar de que tanto la Cámara de Diputados, como el Senado de la República decidieron aprobar estas leyes y reformas lesivas para los trabajadores de la educación, por lo que únicamente queda la posibilidad de presionar al Presidente de México para que las vete, lo cual difícilmente va a ocurrir.
Una vez publicadas en el Diario Oficial de la Federación, las leyes secundarias derivadas de la Reforma Educativa entrarán en vigor y con ello se habrá cerrado la posibilidad de diálogo y negociación que han buscado con insistencia los maestros de la CNTE.
Lo anterior derivara en la búsqueda de amparos y controversias constitucionales que, ante un poder judicial entregado a los dictados presidenciales, difícilmente se obtendrán.
La lluvia sigue cayendo, mientras a lo lejos se escucha la música de algún centro nocturno que este viernes 6 de septiembre de 2013 le ha abierto las puertas al público.
Sin duda, se antoja más estar en lugar como esos, escuchando música, fumando y tomando alguna bebida, en lugar de estar en una carpa bajo la lluvia esperando el amanecer. Pero la lucha que están dando los maestros en estos momentos es más importante que un rato de esparcimiento.
Es increíble que mucha personas se dejan llevar por el discurso oficial de que los maestros que están luchando en estos momentos por la defensa de sus derechos laborales son unos "huevones". Ya quisiera ver a muchos de los que piensan eso sufriendo las inclemencias del tiempo y las incomodidades que existe en el plantón del Zócalo capitalino.
Algunos maestros que se encuentran cerca de la carpa tosen de vez en cuando. No es raro que algunos compañeros sufran resfriados con el frío de la noche y la humedad que deja la lluvia.
Los maestros de vez en cuando empujan el agua que se acumula en los techos de plástico de las carpas, para evitar que el peso de la misma haga que se vengan abajo.
En la noche es difícil encontrar un sanitario que no sea alguno de los portátiles que ha instalado el GDF junto al campamento, los cuales ya están por demás sucios y olorosos, aún así, maestras y maestros los usan porque no tienen más opción que esa.
En el campamento conviven los maestros con los electricistas, los universitarios e integrantes de otras organizaciones sociales, políticas y sindicales, que de manera solidaria han decidido sumarse al plantón, o por lo menos a las guardias que se mantienen en cada una de las carpas del mismo. También se encargan de recabar víveres y dinero para apoyar a los maestros.
Por otra parte, no faltan los vendedores ambulantes que venden café y comida en la noche.
Este es el ambiente que se vive en la noche en el plantón de la CNTE ubicado en el Zócalo capitalino. En las carpas se da información y se discute sobre el estado actual del movimiento.
Entre los lazos que sujetan las carpas al suelo los maestros pasan de un lugar a otro.
Al amanecer se oyen los pases de lista, así como a los trabajadores del GDF que recolectan la basura que se genera diariamente en el campamento y a uno que otro vendedor de periódicos ofreciendo algún diario entre las carpas, además de las campanadas de la Catedral y el ruido de los trastes que se usan para preparar la comida.
Con su lucha, los maestros han dado una muestra de dignidad. Han manifestado claramente su posición política contra la mal llamada "Reforma Educativa" y sus leyes secundarias que afectan sus derechos laborales.
Pronto se definirá si continúan o no el plantón o si pasan a otra etapa de su lucha desde sus estados, de manera coordinada, para evitar que se aplique la Reforma y sus leyes secundarias.
Aunque hay un poco de desanimo, los maestros no se sienten derrotados. Ellos han hecho lo que ha estado en sus manos y a su alcance. Han vuelto a dejar nuevamente en claro aquella consigna que dice: "El maestro luchando también esta enseñando".
¡Vivan los maestros de la CNTE!
7 de septiembre de 2013
7 de septiembre de 2013

Defintivamente, Raúl, la lucha de la CNTE en el Zócalo, es tal y como la describes: plena de emociones encontradas, cargada de esperanza, llena de coraje, exige justicia y dispuesta a vencer. ¡Hasta la Victoria, siempre!
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