miércoles, 20 de noviembre de 2013

La globalización: ¿para qué? y ¿para quién?

"La globalización: ¿para qué? y ¿para quién?"[1]


Raúl Pérez Ríos




la globalización no es un concepto serio.
Nosotros, los norteamericanos, lo inventamos
para ocultar nuestra política de penetración
económica en el exterior”

John K. Galbraith



   La globalización forma parte de un proceso histórico de expansión e integración que divide a la sociedad en dos grandes sectores (globalizadores y globalizados) cuyos intereses se contraponen (los globalizadores se expanden, mientras que los globalizados son integrados a esa expansión).

   Los globalizadores, a lo largo de la historia, se han encargado de crear las condiciones que les permitan imponer sus intereses a los globalizados, y para ello se han valido de diversos medios de control y de dominio con los cuales han logrado desarticular cualquier forma de oposición o resistencia.

   El conocimiento de los mecanismos mediante los cuales los globalizadores logran integrar a los globalizados en un proyecto que les es adverso, nos permitirá diseñar los antídotos necesarios para contrarrestar dicho mal. Sin embargo, antes de abordar cuáles son dichos mecanismos, es necesario identificar a las personas o grupos de personas que integran a cada uno de estos sectores en pugna.

   Los globalizadores están representados por los empresarios que cada año aparecen en la lista de los “hombres más ricos del mundo” publicada por la revista estadunidense “Forbes”. Ellos son los dueños o los principales accionistas de las grandes empresas que actualmente se están “globalizando”, para convertirse en las empresas mundiales que controlarán la mayor parte de la producción de bienes y servicios en el planeta.

   Las empresas globales pertenecen, en la mayoría de los casos, a los Estados Unidos de América (E.U.A.) y en menor proporción a las demás naciones que, junto con los E.U.A., conforman al grupo de los siete países más industrializados del mundo (Canadá, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y Japón), también conocido como G-7, así como a otras naciones europeas (Suiza, Holanda, Suecia, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Noruega, Portugal y España), asiáticas (Singapur y Hong Kong), y de Oceanía (Australia y Nueva Zelanda).2

   Las principales regiones en las que se están expandiendo dichas empresas son : Europa Oriental, Asia, África y América Latina (Argentina, Brasil, Centro América, Chile, Colombia, México, Perú y Venezuela), es decir, en todos aquellos países que han sido considerados por los globalizadores y sus ideólogos como atrasados, subdesarrollados, en vías de desarrollo, del “tercer mundo”, y más recientemente como “economías emergentes”.

   Pero el sector de los globalizados no solo se encuentra en las regiones o los países donde las grandes empresas se están expandiendo, sino también en las naciones a partir de las cuales se expanden, pues los globalizadores requieren de los globalizados en todas las regiones del planeta.

   Si los globalizadores son los dueños o los principales accionistas de las grandes empresas, los globalizados serán todas aquellas personas que, directa o indirectamente, trabajen para alguna de dichas empresas.

Esta nueva división de la sociedad en dos grandes sectores crea, a su vez, a un tercero, el de los excluidos, integrado por todas aquellas personas que no podrán formar parte de dicho modelo y que, por lo tanto, tendrán que ser hechas a un lado para su posterior desaparición o eliminación. En este último sector se encuentran todas aquellas personas que viven en extrema pobreza (indigentes, niños de la calle, etc.).

   Sin embargo, a pesar de que esta nueva división de la sociedad es muy clara, no resulta tan evidente, porque el discurso que sobre la globalización han difundido los medios masivos de comunicación trae a la mente la imagen “de una humanidad no dividida (...) y promueve la creencia de que las distintas historias, geografías y culturas que han dividido a la humanidad están siendo unidas en el cálido abrazo de la globalización”.3 Además de que muchas veces los globalizadores se diluyen en el conjunto de organizaciones e instituciones de las cuales se han valido para alcanzar sus objetivos (acumulación de riqueza, poder, dominio, etc.), lo cual impide que puedan ser ubicados como el enemigo histórico al cual es necesario vencer.

   Los movimientos reivindicativos dirigen, en la mayoría de los casos, sus energías en contra de la armadura que utilizan los globalizadores para ocultarse de la mirada de la sociedad, por lo que muy pocas veces logran ocasionarles un verdadero daño.

   Las organizaciones e instituciones que han servido como medios de control y de dominio para los globalizadores pueden dividirse en dos niveles (mundial y nacional) y clasificarse en cuatro tipos (económicas, políticas, sociales/ideológicas y militares).

   Algunos autores, como Cárdenas (2000)4 y Dieterich (2000)5, mencionan que las organizaciones e instituciones a nivel mundial están conformando un Estado Global o Sistema Mundial, en el cual el G-7 integra su gabinete, mientras que su estructura ejecutiva esta formada en lo económico por el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización Mundial de Comercio (OMC); en lo político por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y su Consejo de Seguridad; en lo social e ideológico por la ONU y su Asamblea General, así como por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y la Organización Internacional del Trabajo (OIT); y finalmente en lo militar por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

   De esta manera, las organizaciones e instituciones a nivel nacional se integran de manera subordinada al Estado Global o Sistema Mundial que actualmente se encuentra al servicio de los globalizadores. Las acciones que llevan a cabo cada uno de los elementos de dicho sistema responden, en la mayoría de los casos, a las necesidades y los intereses de los globalizadores; por ello el desafío que enfrentan los globalizados y excluidos de América Latina y del resto del mundo consiste en desarrollar una estrategia que les permita poner al actual Sistema Mundial a su servicio; o dicho en las palabras del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), “poner un gobierno que mande obedeciendo”, pero obedeciendo a las bases sociales y no a las cúpulas empresariales.



12 de octubre de 2001






[1] Artículo publicado en la Revista “Diálogo. En defensa del derecho a la verdad”, No. 5, Agosto-Septiembre de 2002. p. 3-5.
2 De las mil empresas más beneficiadas por la globalización, 484 son estadunidenses, 149 son japonesas, 94 son británicas y 44 son francesas. Las demás están repartidas entre compañías alemanas, italianas, suizas, holandesas, canadienses, suecas, australianas, austriacas, belgas, danesas, finlandesas, irlandesas, neocelandesas, noruegas, portuguesas, singapurenses, españolas y de Hong Kong. En: González Amador, Roberto. 2000. “Concentran mil empresas activos que superan 42% al PIB mundial. De EU, 484 de las compañías más beneficiadas por la globalización. El valor de mercado de General Electric es similar el producto interno bruto de México”. La Jornada. Economía. Año 16. N° 5709. Domingo 23 de julio de 2000. México, D.F. p. 14.
3 Coronil, Fernando. 2000. “Del eurocentrismo al globocentrismo: la naturaleza del poscolonialismo”. En: Edgardo Lander (Compilador). 2000. “La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas”. CLACSO. UNESCO. Caracas, Venezuela. p. 87-111.
4  Cárdenas Galindo, Aniseto. 2000. “¿La globalización, gobierno global?. Rompan Filas. Año 9. N° 45. 1 de marzo del 2000. En: http://www.unam.mx/rompan/45/rf45a.html
5  Dieterich, Heinz. 2000. “Identidad Nacional y globalización. La tercera vía. Crisis en las Ciencias Sociales”. Ensayos. 2ª ed. Ampliada. Foro por la Emancipación e Identidad de América Latina. Editorial Nuestro Tiempo. Colegio Latinoamericano de Posgrados. México. p. 106-112.

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