“P a r a t o d o s
t o d o”
Raúl Pérez
Ríos
A Tania Rodríguez
Mora,
por la luz
brindada para la
realización de
este ensayo.
“Estar en la
izquierda es,
como principio ético, luchar
para que todos tengan acceso
a los bienes
esenciales para
la vida y la felicidad”.
Frei Betto[1]
Para vivir, el ser humano necesita comer, beber,
alojarse bajo un techo, vestirse y algunas cosas más. La satisfacción de estas
necesidades se ha hecho desde hace miles de años a través de la producción de
los medios indispensables para ello[2].
Para producir los bienes y servicios que el
ser humano requiere en su vida diaria, se necesita contar al menos con dos
elementos básicos: la fuerza humana de trabajo y
los medios de producción[3].
Estos dos elementos son conocidos, en términos más especializados, como las fuerzas
productivas, y cada uno de ellos le pertenece actualmente a personas o
entidades distintas: la fuerza humana de trabajo le pertenece a los
trabajadores, mientras que los medios de producción están en manos de los
empresarios o, en algunos casos, del Estado, pero con las políticas
neoliberales, los medios de producción en manos del Estado (empresas públicas),
se están “privatizando”[4],
con el argumento de que los medios de producción en manos de los empresarios
son más eficientes, además de que con la privatización de las empresas o
servicios públicos se reduce la demanda de subsidios[5] y
mejoran los servicios.
De esta manera, el neoliberalismo le está
permitiendo a unos cuantos empresarios adueñarse de la mayor parte de los
medios de producción, mientras que al Estado lo deja con un tamaño y
responsabilidades mínimas, incapaz para regular y revertir los excesos y
abusos de los empresarios[6],
pero capaz de controlar y reprimir el descontento que todo esto genera.
Aunque la separación que existe entre los
medios de producción y la fuerza humana de trabajo, exige el establecimiento de
una relación simbiótica entre sus dueños (empresarios y trabajadores
respectivamente), con los diversos avances tecnológicos, los empresarios,
necesitan cada vez menos de los trabajadores, porque los medios de producción
requieren de menos fuerza humana de trabajo para funcionar, por lo que cada día
aumenta el número de desempleados.
Gaudêncio Frigotto menciona que “mediante la
nueva base técnica del trabajo, la base electrónica, se producen robots,
máquinas informatizadas, las cuales, como nunca, pueden aumentar la
productividad y la calidad, prescindiendo de millones de brazos y cerebros, y
amplía la explotación y la precarización de los trabajadores empleados”[7].
Se puede decir que los medios de producción,
y principalmente los medios de trabajo, se están
“independizando” de la fuerza humana de trabajo, y los únicos perjudicados con
esta “independencia” son los trabajadores, porque no son dueños de los medios
de producción, solo son dueños de una fuerza humana de trabajo que ya no se
necesita en gran cantidad.
Esta situación que le ha otorgado a los
grandes empresarios muchas ganancias, también les está generando un grave
problema de legitimidad, y al Estado un problema de gobernabilidad,
porque muchos de los que han sido excluidos del proceso de producción,
están comenzado a cuestionar la conveniencia de privatizar los medios de
producción, porque sólo ha beneficiado a los grandes empresarios.
“Para todos todo” es una de las
principales consignas que se enarbolan en contra de la desigual distribución de
la riqueza que provoca la privatización de los medios de producción. Con la
privatización de los medios de producción, los beneficios y las ganancias son
sólo para unos cuantos, principalmente para los propietarios de dichos medios.
Si todos fuéramos dueños de los medios de producción, los beneficios
tendrían que ser también para todos, y eso es algo que les
preocupa a los actuales dueños de los medios de producción, porque podrían
perder los privilegios de los que han gozado hasta ahora.
En el contexto de la globalización, la
situación del desempleo se agrava, porque con el libre comercio, las empresas
transnacionales están desplazando y en algunos casos se están apropiando de las
empresas locales, generando con ello mayor desempleo. David Márquez Ayala
menciona que “en México más de la mitad de la población económicamente activa
se ocupa en la economía informal, esta subocupada (en trabajos temporales, a
tiempo parcial o con ingresos inferiores a los legales), o bien se declara
abiertamente desempleada (...). Sin embargo, tan grave como este rezago en
materia de empleo formal y seguridad social es el hecho de que el problema
crece año con año en la medida en que el modelo económico actual se muestra
impotente para generar ya no digamos los empleos formales comprometidos por el
gobierno (...), sino incluso una cifra medianamente cercana a lo necesario para
evitar que el problema aumente”[8].
Lo anterior es una muestra de que el sistema
capitalista esta en crisis, aunque –como dice Frigotto- esta crisis no
significa el fin del capitalismo. Frigotto considera que, “si nos fijamos en el
debate sobre la actual situación del capital global, o mundializado,
encontraremos innumerables argumentos para afirmar la idea de que nunca el
capital fue tan fuerte. Con el colapso del socialismo real, su ideología fue
celebrada como única e irreversible y, en este sentido, las relaciones
capitalistas alcanzaron la condición de eternas”[9].
Sin embargo, “el capital, en cuanto una relación social históricamente
producida, no es eterno como sus apóstoles y apologetas intentan hacer creer”[10].
Frigotto nos advierte que “la mundialización
del capital constituye, al mismo tiempo, un proceso mediante el cual el capital
fue rompiendo las barreras externas que lo regulaban y lo limitaban,
convirtiéndolo en un capital ‘auto-regulado’, y la forma mediante la cual sus
contradicciones afectarán al conjunto de la humanidad”[11].
El desempleo es uno de los principales daños que el capitalismo le hace al
conjunto de la humanidad. Otro de sus principales daños es la destrucción del
medio ambiente, y ante eso nuestro compromiso consiste en reflexionar para
poder hacer algo al respecto.
El pilar fundamental del sistema capitalista
es la propiedad privada de los medios de producción. Enzo Del Búfalo dice que
“la propiedad privada hace posible la separación del trabajo de sus
instrumentos los cuales, de este modo, se convierten en un medio de sumisión”[12],
porque quien no sea dueño de los instrumentos de trabajo tendrá que someterse a
las condiciones que le imponga el poseedor de dichos instrumentos.
Es por ello que nuevamente se pone en la
orden del día la necesidad de abolir la propiedad privada, tanto la individual
o propiedad privada a secas, como la colectiva, también conocida como propiedad
pública o estatal, porque, como dice Enzo Del Búfalo, “la propiedad estatal
(...) no es la propiedad de todos que se opone a la propiedad del individuo,
que si es privada frente a los demás. La propiedad estatal, en tanto propiedad
del déspota, es siempre una propiedad privada, porque priva a cada individuo de
ella y a cualquier otro déspota también. La propiedad pública no es, pues, la
propiedad de todos (...), sino una propiedad privada del todo. Los miembros de
un Estado no pueden disponer de partes alícuotas de los bienes de éste,
mientras que el déspota o su representante sí”[13].
Por esta razón, la propiedad privada colectiva también debe ser abolida.
“Para todos todo” es una de las
consignas que enarbolan algunos de los nuevos movimientos en contra de la
exclusión, la desigualdad, la explotación, la injusticia y la enajenación.
“Para todos todo” exige el reconocimiento del otro, del dueño, como causa
de la exclusión actual en la que vivimos, así como la necesidad de hacer causa
común con todos los excluidos para afianzar un sistema opuesto a los intereses
y privilegios de los actuales propietarios de los medios de producción[14].
“Para todos todo” significa la abolición
de la propiedad privada –tanto la individual como la colectiva- y la instauración
de la propiedad común, así como el reconocimiento y la realización efectiva de los
derechos inalienables que nos permiten reconocernos como ciudadanos[15].
“Para todos todo” es el grito de los
excluidos por las políticas sociales promovidas por los Estados nacionales,
tanto en la educación como en el trabajo, al igual que en otros sectores de la
sociedad, como consecuencia del proceso de mundialización del capital asociado
al recetario neoliberal[16].
“Para todos todo” . . .
16 de abril del
2002
[1] Betto, Frei. 2002. “Lula: el nuevo tiempo
de la izquierda. Su elección, resultado de un movimiento social construido a lo
largo de 40 años”. La Jornada. El Mundo. Lunes 30 de diciembre. p. 40 y 30.
[2] Marx, Carlos. s/f. “La ideología
alemana” (Resumen). Ediciones Quinto Sol. México. p. 22.
[3] Se le llama “medios de producción”
a todos los objetos materiales que intervienen en el proceso de trabajo.
Comprenden tanto la materia bruta (sustancia que proviene
directamente de la naturaleza) y la materia prima (sustancia que
ha sufrido una modificación cualquiera efectuada por el trabajo), como los medios
de trabajo (todas las cosas que directa o indirectamente permiten
al trabajador transformar el objeto sobre el cual trabaja en un producto final)
empleados en el proceso de producción (Harnecker, Marta. 1989. “Los
conceptos elementales del materialismo histórico”. 57ª Ed. Siglo XXI Editores. México. p. 35-38).
[4] Enzo del Búfalo considera que “la propiedad estatal (…) no es la propiedad
de todos que se opone a la propiedad del individuo, que si es privada frente a
los demás. La propiedad estatal, en tanto propiedad del déspota, es siempre una
propiedad privada, porque priva a cada individuo de ella y a cualquier otro
déspota también. La propiedad pública no es, pues, la propiedad de todos (…),
sino una propiedad privada del todo. Los miembros de un estado no pueden
disponer de partes alícuotas de los bienes de éste, mientras que el déspota o
su representante sí”. En ese sentido, cuando las empresas públicas se
“privatizan”, en realidad solo dejan de ser una propiedad privada colectiva,
para convertirse en una propiedad privada individual. Del Búfalo, op. cit p.
82.
[5] Carney, Larry S. 1999. “Globalización: ¿el legado final del socialismo?” En: Saxe-Fernández,
John (Coord.) 1999. “Globalización: crítica a un paradigma”. Capítulo 5. Plaza
& Janes. UNAM. IIE. DGAPA. p. 174.
[6] García Urrutia, Manuel. 1998. “¿Qué es el neoliberalismo?” La Jornada.
Economía. Viernes 27 de marzo. p. 22.
[7] Frigotto, Gaudêncio. 2001. “A nova e
velha faces da crise do capital e o labirinto dos referenciais teóricos”.
En: Frigotto, Gaudêncio e Ciavatta, Maria (orgs.). 2001. “Teoria e Educaçao
no laberinto do capital”. Edit. Vozes. Petrópolis. p. 21-45.
[8] Márquez Ayala, David. 2002. “Estadísticas
sobre empleo”. Reporte Económico. La Jornada. Economía. Año 18. No. 6332.
Lunes 15 de abril. México, D. F. p. 24.
[9] Frigotto, op. cit.
[10] Frigotto, op. cit.
[11] Frigotto, op. cit.
[12] Del Búfalo, Enzo. 1997. “El sujeto
encadenado: Estado y mercado en la genealogía del individuo social”.
Universidad Central de Venezuela. Consejo de Desarrollo Científico y
Humanístico. Caracas. p. 58.
[13] Del Búfalo, op. cit. p. 82.
[14] Martí, José. 1973. “Nuestra América”.
Ariel. Barcelona. Citado por: Roig, Arturo Andrés. 1981. “Teoría y Crítica
del Pensamiento Latinoamericano”. F.C.E. México. p. 36-38.
[15] Frigotto, Gaudêncio y Gentili, Pablo.
2000. “Presentación”. En: Gentili, Pablo y Frigotto, Gaudêncio (orgs.).
2000. “A Cidadania Negada. Políticas de exclusao na educaçao e no trabalho”.
CLACSO. Coleçao Grupos de Trabalho. Grupo de Trabalho Educaçao, Trabalho e
Exclusao social. p. 9-11.
[16] Frigotto, Gaudêncio y Gentili, Pablo, op.
cit.
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